El pasado fin de semana, el Sol cruzó el ecuador celestial en dirección norte a las 0548 UT. Conocido como equinoccio, este evento astronómico geocéntrico marcó el primer día de la primavera en el hemisferio norte y de otoño en el sur.
Equinoccio significa "noche igual", y con el Sol en el ecuador celestial, los moradores de la Tierra experimentarán casi 12 horas de luz diurna y 12 horas de oscuridad. Por supuesto, para aquellos en el norte, los días crecerán al marchar el Sol más alto en el cielo según se aproxime el verano.
Aún no he decidido las horas de luz y oscuridad que me van a alumbrar o poner un antifaz en los próximos meses, conseguir un equilibrio para que todos estemos contentos... es imposible.
Esta tarde, para celebrar el equinoccio, bebo agua y comtemplo esta colorida vista del Sol poniente. Las nubes aparecen silueteadas mientras la luz del sol se enrojece debido al polvo de la densa atmósfera baja. Mientras, escucho el "preludio de la luz".
A pesar de no ser un erudito en astronomía, ni en las ciencias que estudian el universo, me invento mi propia aurora boreal en aras de olvidar e intentar vivir mi presente.
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