Vitamina A

"¿Qué se puede decir de una chica de 25 años que ha muerto? ¿Que era bonita, inteligente? ¿Que le gustaban Mozart y Bach; los Beatles; y yo?"...Tal y como lo piensa Oliver Barret, así es como comienza la película Love story.




Quizás mucha gente encuentre la frase "amar significa no tener que decir nunca lo siento", estúpida, cursi o demasiado azucarada. Pero si es una frase tan conocida no es por la inmensidad de adolescentes que la usan en sus nicks o en sus espacios, sin tener la más remota idea de lo que significa. Si es una frase tan conocida es por tantas veces que Jenniffer y Oliver se la repiten en esta película.

Y es que ellos son quienes le dan el significado que no todo el mundo es capaz de abstraer. Aunque Oliver hubiera sabido como iba a terminar todo, habría escogido sin dudarlo el mismo camino una y otra vez, por muchas veces que se le plantease la misma situación. Él sólo veía en el color que Jennifer le dibujaba.

Hace unos días fui al médico, porque tenía una cosa extraña en el ojo izquierdo, un orzuelo, una infección... algo. El médico me dijo que la causa provenía del déficit de vitamina A. La vitamina A es una vitamina que ayuda a la formación y mantenimiento de tejidos blandos y óseos, de las membranas mucosas y de la piel. Se conoce también como retinol, ya que genera los pigmentos necesarios para el funcionamiento de la retina. Desempeña un papel importante en el desarrollo de una buena visión, especialmente ante la luz tenue...

Supongo que las reservas de vitamina A de Oliver estaban repletas, pues ni la densa nieve de Cambridge, ni las desavenencias imprevistas, ni mucho menos la luz tenue, le nublaron la visión.


man5on^

Otto el piloto

¿Cómo acabará este viaje?...

Cada momento acierto a recordar como empezó, pero suele preocuparme más encontrar respuesta a esa primera pregunta...

Y es normal que me pregunte una y otra vez hacia dónde me dirijo, porque me suele ocurrir demasiado a menudo que no soy capaz de entender las cosas que ocurren a mi alrededor. Me gusta pensar que, algún día, cuando mi viaje acabe, cuando por fin llegue a algún lugar, pueda mirar hacia atrás y comprender la verdad de las cosas, de todas esas cosas que nunca entendí, y que aunque me rompo la cabeza nunca entiendo. Algún día, cuando mi viaje acabe, sabré si ha merecido la pena andar cada paso y subir cada escalón...

Tal vez espero demasiado, quizá deseo tanto hallar una explicación a mi propia vida, que prefiero esperar a entenderla el día que se apague. Mientras tanto viajo, no me canso todavía, porque pienso que hay tantas cosas por ver, tantos cielos que surcar, hay tantas brisas que aún no he acariciado, hay tantos atardeceres que no he visto...

Un día me crucé con quien sería el copiloto de mi planeador... me crucé con una mirada... esa mirada me marcó para el resto del viaje, fue como un repentino cambio de rumbo, fuera de la ruta establecida, hacia un lugar mejor, donde antes no había estado, y del que no me quería ir nunca. Y aunque no logro entender todavía cómo pudo mi vida girar tan rápido a merced de una sencilla, limpia y tímida mirada, no quería cruzarme con otras miradas, porque las sucesivas no serían como "la primera", y yo necesitaba un buen acompañante... necesitaba esa mirada.

A veces, mientras viajo, me gusta mirar por la ventana de mi viejo planeador, ¡pocas veces!, porque la mayoría del tiempo estoy demasiado ocupado en mantener fijo el rumbo, la mayoría de las veces me preocupo por "seguir viajando" en lugar de "viajar", y tal vez sea por eso que no entienda, al dar un ligero vistazo por la ventanilla, nada de lo que mis ojos ven.

En el fondo todos somos intrépidos pilotos, enrolados en ese extraño viaje que es nuestra propia vida. Intrépidos pilotos, muchos de los cuales consiguen la felicidad al "viajar" y se olvidan de "seguir viajando". Intrépidos pilotos que no somos capaces de entender las complicadas, y en ocasiones no tan complicadas, piruetas que nuestro planeador describe en el amplio cielo...

Una y otra vez nos preguntamos "¿Cómo acabará este viaje?", pero yo, además, me pregunto cuándo... ¿pronto?... ¿nunca?... ojalá que nunca, pero mientras mi viaje no llega a su fin, intento retener el poco equipaje que he ido acumulando desde que partí y aún conservo conmigo. Aquí os traigo una muestra del bagaje que he guardado. Espero que, con un poco de suerte, nos ayude a comprender un poco más aquello que observamos a través de la ventana mientras seguimos viajando... y quizás si el destino nos acompaña... consigamos combustible ilimitado para que este viejo planeador no deje de atravesar las grandes y jugosas... nubes de algodón.



Por que siempre me gustó volar muy alto y por Otto, mi nuevo amigo peludo que a partir de ahora viajará conmigo hasta el final.

man5on^

La primera vez

A todas las personas, en determinados momentos de nuestra vida, se nos presentan "primeras veces", que cuando las atravesamos, todo cambia. Quizá sea porque nuestra mente aún no está preparada para entenderlas, pero tenemos la necesidad de vivirlas, y descubrir el impacto que tendrán en nuestro yo del futuro.

Algunas de esas circunstancias, sólo se acumulan en una misma situación una única vez a lo largo de toda la vida, por lo que son esperadas con más entusiasmo. Llegar a los 18, tu primera mascota, vivir sólo, el primer coche o la primera vez en el amor, son cosas que van con tu alma y que jamás puedes olvidar, pues no habitan solamente en tu cerebro.

Primeras veces, hay muchas, y siempre hay una primera vez para todo. Y para cada una siempre se siente ese ascensor por dentro, que recorre tu cuerpo de pies a cabeza, la sensación es la misma, estemos en compañía o en la más rotunda soledad.

La primera vez” fue el primer cortometraje de Borja Cobeaga. Prefiero no escribir nada sobre él para que lo podáis ver y después juzgar por vosotros mismos. Espero que os guste :D.

man5on^



5^

El cinco es el número natural que sigue al cuatro y precede al seis. En la numeración romana se representa con una V. Es el tercer número primo, después del 3 y antes del 7. Además, el 5 es el segundo número primo de Fermat (n=1), después del 3 y antes del 17. Es el quinto término de la sucesión de Fibonacci, después del 3 y antes del 8. El polígono de 5 lados recibe el nombre de pentágono. El pentágono regular tiene algunas propiedades curiosas conocidas por los antiguos griegos: por ejemplo, la razón entre la longitud de su diagonal y la longitud de su lado es el número de oro.

Las personas que persiguen éste número son curiosos, egoístas y de espíritu inquieto. Para el cinco vivir es una aventura apasionante; todo lo que le rodea es digno de ser analizado y observado para sacar conclusiones que podrían llegar a aportar datos aún no conocidos. Esta tendencia obedece a que, en el fondo, al 5 no le bastan las explicaciones superficiales; lo más terrible que puede ocurrirle en la vida es no comprender algo que esté sucediendo alrededor suyo, por eso averigua, inquiere e investiga hasta el cansancio. Necesita acumular la mayor cantidad de información posible para saber qué es lo que está sucediendo en profundidad.

Son personas que suelen ser arrogantes, debido a que realmente sienten una alta estima por ellos mismos, consideran que no hay nada más aberrante que no usar toda la capacidad intelectual que uno posee. La inteligencia es uno de los valores que más respeta. En general no son nada cordiales, aunque les encanta tener quien les escuche, pero por la sencilla razón de que piensan que su punto de vista tiene una importancia superlativa y nadie debería perdérselo. Ahora bien, si para lograr esa audiencia tiene que someterse a escuchar conversaciones sin contenido o participar en debates bajo su criterio intranscendentes, prefieren renunciar de antemano.

Y como todo el mundo...los cinco tenemos cosas buenas como la curiosidad, inteligencia, sensibilidad artística, imaginación, capacidad analítica, habilidad manual, paciencia, independencia, pulcritud, intensidad, responsabilidad... y otras muy muy malas como la falta de escrúpulos, exceso de valoración, arrogancia, egoísmo, espíritu vengativo, rencor, intolerancia, frialdad afectiva o la cólera.


man5on^

El bueno, el feo...y el malo


"Conozco la sonrisa brillante de las mañanas,
las tardes melladas, las desdentadas noches,
sé del aullar de gigantes en lumbres de aspa de molino,
sé del letargo de los sentidos entre el estruendo de monedas,
sé del néctar las bocas, y de su aliento en la nuca,
sé de las palabras inútiles como volutas de humo,
y de camas deshechas como lienzos desflorados,
sé de los bordes cortantes del canto herido
sé de su demencial cordura
desconozco, sin embargo,
ese rostro vagamente familiar,
que me mira a cada instante…
.. desde el espejo"

Penúltima gota


Dicen que las penúltimas gotas son infinitas, porque la última nunca termina de caer.

Para cada persona y cada momento... las penúltimas gotas pueden reflejar cielos o infiernos, dependiendo de las pupilas que las miren... nunca nos damos cuenta de que tenemos el vaso lleno... simplemente nos lo bebemos y apuramos hasta la penúltima gota... porque siempre hay una que niega pasarle el relevo a la última.

Si crees que eres una penúltima gota, o crees haber sentido sus mismas sensaciones, aquí has encontrado tu tubería definitiva.


man5on^