¿Cómo acabará este viaje?...
Cada momento acierto a recordar como empezó, pero suele preocuparme más encontrar respuesta a esa primera pregunta...
Y es normal que me pregunte una y otra vez hacia dónde me dirijo, porque me suele ocurrir demasiado a menudo que no soy capaz de entender las cosas que ocurren a mi alrededor. Me gusta pensar que, algún día, cuando mi viaje acabe, cuando por fin llegue a algún lugar, pueda mirar hacia atrás y comprender la verdad de las cosas, de todas esas cosas que nunca entendí, y que aunque me rompo la cabeza nunca entiendo. Algún día, cuando mi viaje acabe, sabré si ha merecido la pena andar cada paso y subir cada escalón...
Tal vez espero demasiado, quizá deseo tanto hallar una explicación a mi propia vida, que prefiero esperar a entenderla el día que se apague. Mientras tanto viajo, no me canso todavía, porque pienso que hay tantas cosas por ver, tantos cielos que surcar, hay tantas brisas que aún no he acariciado, hay tantos atardeceres que no he visto...
Un día me crucé con quien sería el copiloto de mi planeador... me crucé con una mirada... esa mirada me marcó para el resto del viaje, fue como un repentino cambio de rumbo, fuera de la ruta establecida, hacia un lugar mejor, donde antes no había estado, y del que no me quería ir nunca. Y aunque no logro entender todavía cómo pudo mi vida girar tan rápido a merced de una sencilla, limpia y tímida mirada, no quería cruzarme con otras miradas, porque las sucesivas no serían como "la primera", y yo necesitaba un buen acompañante... necesitaba esa mirada.
A veces, mientras viajo, me gusta mirar por la ventana de mi viejo planeador, ¡pocas veces!, porque la mayoría del tiempo estoy demasiado ocupado en mantener fijo el rumbo, la mayoría de las veces me preocupo por "seguir viajando" en lugar de "viajar", y tal vez sea por eso que no entienda, al dar un ligero vistazo por la ventanilla, nada de lo que mis ojos ven.
En el fondo todos somos intrépidos pilotos, enrolados en ese extraño viaje que es nuestra propia vida. Intrépidos pilotos, muchos de los cuales consiguen la felicidad al "viajar" y se olvidan de "seguir viajando". Intrépidos pilotos que no somos capaces de entender las complicadas, y en ocasiones no tan complicadas, piruetas que nuestro planeador describe en el amplio cielo...
Una y otra vez nos preguntamos "¿Cómo acabará este viaje?", pero yo, además, me pregunto cuándo... ¿pronto?... ¿nunca?... ojalá que nunca, pero mientras mi viaje no llega a su fin, intento retener el poco equipaje que he ido acumulando desde que partí y aún conservo conmigo. Aquí os traigo una muestra del bagaje que he guardado. Espero que, con un poco de suerte, nos ayude a comprender un poco más aquello que observamos a través de la ventana mientras seguimos viajando... y quizás si el destino nos acompaña... consigamos combustible ilimitado para que este viejo planeador no deje de atravesar las grandes y jugosas... nubes de algodón.
Cada momento acierto a recordar como empezó, pero suele preocuparme más encontrar respuesta a esa primera pregunta...
Y es normal que me pregunte una y otra vez hacia dónde me dirijo, porque me suele ocurrir demasiado a menudo que no soy capaz de entender las cosas que ocurren a mi alrededor. Me gusta pensar que, algún día, cuando mi viaje acabe, cuando por fin llegue a algún lugar, pueda mirar hacia atrás y comprender la verdad de las cosas, de todas esas cosas que nunca entendí, y que aunque me rompo la cabeza nunca entiendo. Algún día, cuando mi viaje acabe, sabré si ha merecido la pena andar cada paso y subir cada escalón...
Tal vez espero demasiado, quizá deseo tanto hallar una explicación a mi propia vida, que prefiero esperar a entenderla el día que se apague. Mientras tanto viajo, no me canso todavía, porque pienso que hay tantas cosas por ver, tantos cielos que surcar, hay tantas brisas que aún no he acariciado, hay tantos atardeceres que no he visto...
Un día me crucé con quien sería el copiloto de mi planeador... me crucé con una mirada... esa mirada me marcó para el resto del viaje, fue como un repentino cambio de rumbo, fuera de la ruta establecida, hacia un lugar mejor, donde antes no había estado, y del que no me quería ir nunca. Y aunque no logro entender todavía cómo pudo mi vida girar tan rápido a merced de una sencilla, limpia y tímida mirada, no quería cruzarme con otras miradas, porque las sucesivas no serían como "la primera", y yo necesitaba un buen acompañante... necesitaba esa mirada.
A veces, mientras viajo, me gusta mirar por la ventana de mi viejo planeador, ¡pocas veces!, porque la mayoría del tiempo estoy demasiado ocupado en mantener fijo el rumbo, la mayoría de las veces me preocupo por "seguir viajando" en lugar de "viajar", y tal vez sea por eso que no entienda, al dar un ligero vistazo por la ventanilla, nada de lo que mis ojos ven.
En el fondo todos somos intrépidos pilotos, enrolados en ese extraño viaje que es nuestra propia vida. Intrépidos pilotos, muchos de los cuales consiguen la felicidad al "viajar" y se olvidan de "seguir viajando". Intrépidos pilotos que no somos capaces de entender las complicadas, y en ocasiones no tan complicadas, piruetas que nuestro planeador describe en el amplio cielo...
Una y otra vez nos preguntamos "¿Cómo acabará este viaje?", pero yo, además, me pregunto cuándo... ¿pronto?... ¿nunca?... ojalá que nunca, pero mientras mi viaje no llega a su fin, intento retener el poco equipaje que he ido acumulando desde que partí y aún conservo conmigo. Aquí os traigo una muestra del bagaje que he guardado. Espero que, con un poco de suerte, nos ayude a comprender un poco más aquello que observamos a través de la ventana mientras seguimos viajando... y quizás si el destino nos acompaña... consigamos combustible ilimitado para que este viejo planeador no deje de atravesar las grandes y jugosas... nubes de algodón.
Por que siempre me gustó volar muy alto y por Otto, mi nuevo amigo peludo que a partir de ahora viajará conmigo hasta el final.
man5on^

2 Comments:
benja que ya no te metes por el messenger!!!quien es otto??
muakiss tronki =D
iZas *ç
"Todo tiene su momento y su porqué", siempre acabo repitiéndome eso...
El tiempo ponen las cosas en su lugar y no nos arrepentimos de todo lo que hemos hecho para conseguirlo... así que sigue peleando por lo que quieres :)
Te lo dice una pasajera de tu avión, que con su sueldo de becaria le da hasta para una plaza en primera clase :D
¿A qué con Otto el piloto todo es más fácil? Yo tengo tanto que agradecer a mi coco-loco... :)
Escribir un comentario